miércoles, 16 de mayo de 2012

Annihilation will be unavoidable

Esta noche ha sucedido algo que hacía mucho tiempo que no ocurría. Es alucinante ver como las cosas más simples se convierten lentamente en cosas mayores. Lo peor es cuando ves que esas palabras van convirtiéndose en algo mayor... Cuando tu sólo buscabas una solución que llama al bien común recibes todo lo contrario. Eso empieza a verse superado hasta que ya no se soporta más.


Lo peor es notar como te va cabreando. Como una serie de sensaciones indescriptibles recorren todo tu cuerpo y aceleran tu corazón. A su vez y poco a poco desaparece la censura de tu propia mente, las cosas que no quieres decir y que cada vez son más frías, más retorcidas. Poco a poco encuentras puntos débiles en tu rival y a cada segundo que pasa este sentimiento crece y poco a poco la piedad empieza a desaparecer. Cuando ya no queda nada, tan sólo las ganas de explotar y soltarlo todo es cuando se termina de liberar...


Es en ese momento cuando sabes que puedes derrumbar a tu rival cuando tu quieras. Como el ser más frío y calculador empiezas a maquinar en únicamente fracciones de segundo todas las frase que en su pequeño esfuerzo por exhalarlas terminarías gastando el mínimo aliento con el máximo daño.

Empieza, las palabras fluyen. Te das cuenta de que la persona que está frente a ti de pronto se queda sin palabras, tan sólo escucha y cuando su expresión comienza el cambio... Te frenas. Tú mismo te das cuenta del daño que estás a punto de causar. Paras un instante, piensas un final que termine con la discusión, y terminas con la batalla.

Por suerte por ahora me doy cuenta de que debo parar, en el fondo sé que no estoy enfadado del todo. En el fondo sé que no termino de perder los papeles... Pero si aun controlándome un poco soy capaz de esto... ¿Qué sucederá si alguien de verdad me cabrea del todo? No quiero saberlo, no me gusta esta parte de mi. Una parte de mi que aun es un misterio, hasta para mi.

"La noche se tornaba cada vez más oscura, el viento era mucho más violento y a la vez el ambiente estaba muy cargado. Tenía delante al agresor de su familia. Por ahora todo estaba tranquilo. El agresor le amenazaba con ser el siguiente. Era un hombre corpulento y bastante ágil. Portaba un machete de considerable tamaño y lo zarandeaba velozmente para amenazar a su presa. Él estaba delante de su enemigo. Era un poco más pequeño y su expresión era seria y extrañamente calmada. No portaba arma alguna.


Lenta pero rauda, su mente trabajaba sin parar. Conocía la situación, tan sólo la estudiaba poco a poco. Su oponente no paraba de hablar, de gritar, de maldecir... Lo que no sabía es que por cada palabra, por cada grito, él recogía la información suficiente. Las palabras se empezaban a unir y cada vez eran más. Cada vez estaba más alterado, su enemigo seguía gritándole, y por cada exhalación de aliento por parte ajena su alma se enfurecía un poco más. 


Lo notó, su alma había alcanzado su máximo aguante. Abrió los ojos y miró al agresor. Sus ojos de tono castaño brillaban de una manera distinta. La miraba de una persona sumisa se había convertido en la mirada afilada de un asesino. El ambiente se tornó cada vez más cargado, su respiración era demasiado profunda. Se acercó a su enemigo y esbozó una pequeña y ladeada sonrisa. 


Su voz resonó cinco veces más poderosa que la de su enemigo que ahora estaba aterrorizado. Como una voz de ultratumba no cesó de gritar al agresor de su familia. Cada palabra estaba envenenada, y cada frase era como una espada que se clavaba en su rival con una fiereza extraordinaria y un acierto mayor. Pues ese era su poder, con las palabras era capaz de destruir el alma de su enemigo, y eso mismo hizo. Pasados únicamente tres minutos de gozo y regocijo por su parte, el agresor se hallaba en el suelo de la estancia. No se movía y su cuerpo desprendía  un humo helado que indicaba que su alma había sido arrancada de sus mismos huesos."


"Annihilation will be unavoidable" (La aniquilación es inevitable)

                                                                                       Disturbed

martes, 24 de abril de 2012

Caras de la misma moneda

Bueno bueno bueno... Hace muchísimo que no escribo nada en en el blog y creo que ya va siendo hora. Se que nadie me lee, o si me lee alguien realmente serán dos o tres personas, menudo despropósito, así que he decidido dedicarle a esas personas esta entrada del blog.

Todo el mundo tiene mil caras, una seria, una triste, una feliz... pero se pueden reducir en dos: la cara de la moneda descubierta o la zona oculta. Si tumbas una moneda en una superficie sólo ves la cara que está al aire libre mientras que la cara pegada a la superficie es más cercana a dicha superficie pero no se puede apreciar bien. Propiamente dicho, todos tenemos una cara que mostramos al mundo y otra que es más introvertida, para nosotros mismos y las persona más cercanas.

Yo soy un buen ejemplo para esto. Yo suelo guardarme mucho para mi aunque cada vez lucho más por mostrar casi todo mi ser y mis opiniones, ya que creo que es lo correcto, pero a pesar de todo tengo mi cara oculta. Esa cara en muy rara ocasión sale a la luz y realmente la guardo con recelo. No me apetece liarme a hablar de mis facultades y mi personalidad pero debo admitir que mi lado oculto es una sección de mi propio ser de la que no se si sentirme orgulloso. Todos mis amigos los saben, siempre se lo cuento. Otra cosa es que no escuchen o no se lo tomen en serio. Soy una persona bastante abierta, no dudo en mostrar mis sentimientos, y odio ser falso. En cualquier caso soy atento e intento que la gente cercana a mi esté feliz y a gusto. Además, adoro hacer reír a los demás, no hay nada como una buena sonrisa. Sin embargo, soy una persona retorcida, calculadora... se me da bastante bien discutir. De acuerdo esto puede ser normal, pero dentro de mi hay algo que sé que existe: nunca me he enfadado y que no ocurra. Si yo me enfadase de verdad, en serio, sin chorradas, mi forma de desbancar al rival es descubrir con la palabrería sus puntos débiles y atacarlos donde más duele. Ya me ocurrió una vez de forma light y dejé a la otra persona llorando. En fin, a pesar de todo tengo corazón y al ver llorar a esa persona se me pasó.

Lo que vengo a decir es que guardarse las cosas, aguantarlas uno mismo no es una buena idea. Tampoco se trata de predicarlas al viento, pero si conviene desahogarse de vez en cuando. Y en cuanto a la cara oscura... No siempre son partes oscuras de nuestra personalidad, también son estados, hechos... que ocultamos por vergüenza o para no preocupar a los demás. Simplemente hay que saber en quién confiar.

Yo tengo muy claro en quién confió, yo sé que ellos soy yo, y yo soy ellos. Sin ellos y sin su apoyo yo no estaría escribiendo esto, quizá hablaría de lo injusta que es la vida conmigo, o lo triste que es mi vida. Pero es todo lo contrario, soy feliz y es gracias a ellos.

Ya sabes, esto va para ti chaval. Siempre ahí, siempre a piñón fijo... desde enanos. Prácticamente lo sabemos todo el uno del otro y nos comprendemos al 100%. Ya sabes que siempre puedes confiar en mi para lo que sea, y que pase lo que pase esto nunca terminará.


"Hacían ya más de cuatro días desde que las motos los dejaron tirados. La idea de adentrarse en el desierto no fue buena y lo que parecía una aventura inolvidable iba a ser la más imperecedera de todas. El agua se terminaba y no les quedaban víveres, parecía todo perdido. Él sólo quería poder volver a verla, sentirla... tenerla en sus brazos. Temía que fuera el fin.

Esa noche le despertó un susurro. Al principió pensó que alguien le llamaba pero era sólo el viento. Se desperezó y contempló la noche. Tenía la mirada perdida, pero algo le llamó la atención, un lucero en el horizonte... y se movía. Corrió con todas sus ganas hacia aquella luz esperanzadora esperando encontrar un vehículo que les ayude. Cuando casi lo había alcanzado, de la emoción no vio un pequeño barranco por el que cayó sin control alguno. Por extraña suerte no le había pasado nada. Se incorporó y se dio cuenta de que el lucero ya no estaba. Maldiciendo su suerte se propuso escalar el barranco cuando algo le agarró del brazo. No sabía que era, pero era cálido y familiar. No se había fijado pero a lo lejos había una ciudad. Corrió a buscar a su compañero que seguiría durmiendo en el pequeño campamento que habían montado. Antes de marcharse sintió un beso en su mejilla... En ese justo momento, lo comprendió todo..."



Y a ti cariño, que decirte. Tres años y casi cinco meses juntos, y los que quedan. Como toda pareja podemos tener nuestros más y nuestros menos, pero siempre nos tenemos el uno al otro. Siempre has estado conmigo siempre que lo he necesitado, y yo siempre he intentando mantenerte feliz. Siempre me has ayudado y me has llevado por un gran camino. Un camino que abarca todo el horizonte...

No hace falta que especifique para quién es cada uno de los dos mensajes. Sólo que nunca me sentiré sólo con vosotros conmigo, y por supuesto con nuestros amigos también. Muchas gracias por estar siempre ahí, os quiero ^^.

"Si es que... somos una piña"

miércoles, 25 de enero de 2012

Vivir

La vida, esa "cosa" tan extraña y abstracta en la que todas nos toca jugar. A mi me gusta referirme a ella como a un gran libro, en la que cada capítulo es cada día vivido. Sin embargo, también se puede tomar como un juego para explicarla, y es sin duda el juego más hardcore que existe. Si pensabais que el F.E.A.R era un juego terrorífico estáis bastante equivocados. ¿Batallas épicas? Mejores que las de el Skyrim. Pero saliendo de temas tan frikis, la vida no deja de ser un juego de estrategia pura y dura en el que cada movimiento nos lleva a la victoria o a la derrota.

La vida es una dura adversaria, conoce todos nuestros defectos y le gusta jugar con ellos. Además, sabe que el ser humano es muy vulnerable. Adora tumbarnos continuamente con problemas, cambios de planes imprevistos, responsabilidades... Mucha gente piensa que terminar con ella prematuramente puede ser la solución, pero realmente sólo tiran el control a la basura, su partida a la basura, huir de la propia partida.

Ganar la partida no es ser un triunfador, ni ser el más popular, ni hacer tantas cosas que no tengas memoria suficiente para recopilarlas. Ganar la partida consiste en demostrarle a la vida que no puede ganarte, llegar al fin de tus días feliz. No hace falta conocerlo todo, verlo todo ni haberlo conseguido todo.

Por eso, el mejor arma para derrotar a la vida es superar todos los problemas, demostrar que se es superior a todo ello, la vida es un juego al que estamos obligados a jugar, ¿acaso existe algo más tentador que derrotar a una obligación? Por eso, aunque nos afecte, cada problema, cada depresión, cada duda... hay que ser fuerte y poder mirar el frente, sin vacilar ni mirar atrás. Aprender de la piedra que intentó hacerte caer, y no caer en la piedra que triunfante logró hacerlo.

"Dentro de poco eran las pruebas. Llevaba unos meses preparándose para ellas. Ya era capaz de manejar con soltura todo tipo de armas: alabardas, hachas, espadas, dagas... Incluso había reforzado su agilidad y su velocidad. Las pruebas para guardián del Árbol de la vida eran muy duras pero él sabía que podía hacerlo. La confianza en uno mismo es la mejor arma que podía tener. 


A pesar de todo no podía apartar la mirada de el arsenal que su padre le había forjado para sus pruebas y, en el caso de aprobar, sus días de guardia en torno al Árbol. Todas y cada una de esas armas llevaban un sello grabado, una mariposa de perfil y una corona. Es un símbolo que le inspiraba y tranquilizaba, sin duda sería su insignia.


Se acercaba el día esperado. Preparó su fardo, guardo las armas en su baúl y los llevó a la parte trasera del carro que llevaría sus cosas a la gran ciudad. Se paró un momento para contemplar su casa, su hogar. Sabía que lo iba a añorar pero no existía mayor honor. El Árbol de la vida resplandece dorado en el centro de la gran ciudad. Gracias a él todas las vidas del mundo se mantienen con una viva llama en su corazón. Miles de demonios lo atacaban a diario y los guardianes les plantaban cara. Sí sólo uno de ellos llegara a dañar al Árbol podría destruir la vida de todos los habitantes.


Cuando había terminado de disfrutar de sus últimos minutos en su hogar, se acercó al carro y se subió en él y tomó las riendas. Su padre apareció con la bolsa de sus herramientas, la colocó en el carro y se acercó a su hijo. Antes de subirse, ambos cambiaron su mirada serena a una de preocupación. Un caballero dorado, un guardián del Árbol de la vida, se acercaba a ellos con tono serio. Su padre se apresuró para acercarse al caballero que se bajó del caballo y le extendió una misiva con el sello de la gran ciudad. Su padre estiró el pergamino y lo leyó antes de darle las gracias al mensajero. El caballero partió, y su padre regresó con malas noticias: un gran grupo de demonios estaban atacando la ciudad y las pruebas se atrasaban un mes. 


El desánimo inundó su ser, su mente se lleno de preocupación y pensó en echarlo todo a perder. No pudo evitar gritar a su padre y saltar raudo del carro para tirar con desprecio su espada. El símbolo de la mariposa y la corona estaba lleno de arena cuando su padre la recogió del suelo. Dentro de la casa no pudo evitar gritar de impotencia. Llevaba muchos días preparándose para ese momento tan esperado para que de repente se aplazase. Al final optó por sentarse en la silla más cercana.


Tras segundos de calma se dio cuenta de su reacción de niño pequeño. Se aplazaba, que no se cancelaba. Las ganas acumuladas habían logrado que perdiese la calma y el temple que un guardián del Árbol de la vida debe tener. Para defender las amenazas de la vida debía ser un guerrero altivo, firme, serio e inteligente, no podía permitir que una minucia como esa le destrozara su sueño, o que consiga crear una brecha en la defensa de las vidas de millones de personas, incluido el mismo y todos sus seres queridos.


Cuando su padre entró en casa le cogió la espada que sostenía, le pidió perdón y corrió a por un trapo para limpiarla. Se quedó un rato mirando aquel símbolo que le perseguía desde pequeño. Le encantaba mirarlo fijamente sin parar. Le hacía sentir que estaba grabado en su corazón. Por ese símbolo juró siempre luchar por la vida."

La sonrisa es el mejor arma para combatir los problemas de la vida
pero es importante mantenerse firme para seguir adelante
y poder ganar la partida.