lunes, 21 de enero de 2013

Y al final...

Buenas tardes, y aunque para algunos no sean tan buenas, es lo que se suele decir. Mi vida atraviesa una etapa que no me atrevo a describir con palabras. Acaba de terminar una para dar paso a otra nueva que no se ni como va a ser. Quizá tenga miedo, quizá no... pero será difícil.

En mi entrada anterior sólo había historia, pero recuerdo más o menos lo que quise decir antes de borrarla la primera vez. Haré un breve resumen ya que no quiero que este sea el tema de esta nueva. Básicamente explicaba que a lo largo de nuestra vida se producen cambios, algunos inevitables y otros intencionados. Quizá esos cambios puedan hacer variar nuestra forma de ver las cosas, o quizá cambien nuestra forma de actuar. Sin embargo, y en esencia, siempre somos las mismas personas. Yo mismo, hace 5 años era una persona cerrada, solitaria... casi parecía un autómata que vivía porque se lo ordenaban. Me odiaba a mi mismo y mi mera existencia me repudiaba al punto de sentir absoluto rechazo a todo lo que era mi persona. Gracias a una persona muy importante y a un poco de fuerza de voluntad logré cambiar y ser la persona que soy ahora... ¿pero realmente yo cambié? No, el problema es que yo nunca fui una persona cerrada, solitaria... que casi era un autómata que vivía porque se lo ordenaban; ni lo era antes de empezar con esa forma de vida 6 años atrás. Siempre he sido así,como lo soy ahora, pero ciertos cambios y sucesos de mi vida hicieron que me obligara a llegar a ese punto, pero mi esencia seguía allí. A veces este tipo de cambios creemos que son ciertos y permanentes pero no es así, realmente seguimos ahí: sigue ahí la verdadera persona que sólo el resto es capaz de ver, y que debe surgir de nuevo.

Ahora me toca hablar de este cambio tan enorme. La etapa que se ha terminado es seguramente la más importante de toda mi vida. Superé esa mierda que creía ser yo para renacer como quién soy en realidad, gracias a una persona que siempre tendrá un hueco en mi corazón, en mi mente y en mi espíritu. Ahora esa persona necesita separarse de mí, y eso hace mella.

Anoche, a pesar de que fuera a dolor, llegué a comprenderlo todo. Eso no hace que me sienta mejor, ni consigue calmar nada de lo que siento, pero me ayuda a entender el porqué. Y aunque la relación terminara, y tengo mis dudas a que pueda volver a ser cierta, siempre existirá esa conexión, y siempre seremos algo más que buenos amigos. Y bueno, quién sabe lo que el futuro nos podrá dar.

Sé que nunca pongo nombres en mis entradas, pero esta vez haré una excepción. Marta, eres la persona más importante de mi vida, nunca lo dudes. Todo lo que siento por ti no cambiará jamás. La charla de ayer me ha enseñado que a pesar de todo no podré dejar de luchar por ti, por verte feliz. Ahora no estás pasando por un buen momento, y no puedo quedarme de brazos cruzados. Me das las gracias por estar ahí, aguantarte, quererte y luchar por hacerte feliz. Eso no va a cambiar, y será así por siempre.

Necesito que estés bien, no puedo permitir que caigas en lo mismo que yo caí. Necesito que aunque tenga que ser de este modo logres sonreír y seguir caminando. Puede que ahora no pueda hacer mucho, pero permaneceré a tu lado ayudándote y apoyándote en todo y con todo, al igual que lo hiciste tú desde que me conociste. Fuiste capaz de preocuparte por una persona que apenas conocías y que lo diste todo por liberarla de su tormento.

"Él ya había recorrido esas calles oscuras. Sabía dónde debía poner sus pies, y qué paso seguir, una vez esa ciudad fue su prisión. Su pulso se aceleraba según se acercaba al centro de la ciudad. El vaho de las alcantarillas liberaban un hedor espeso y nauseabundo que podía olerse a kilómetros de distancia. Las paredes de los edificios parecía estrecharse a su paso, con sus tonalidades negras y su ladrillo helado. A veces tenía que saltar pequeñas grietas del asfalto para no tropezar. Sabía que ella estaba allí, había escuchado sus gritos. Una vez ella sorteó todos aquellos obstáculos para salvarlo del mismo destino del que ahora él trataba de liberarla. Su destino les separó varios días atrás, pero no podía abandonarla.

Un resplandor carmesí empezó a pintar las paredes negras de los edificios, se estaba acercando. De pronto comenzó a hacer mucho calor, tanto que el mismo fuego sentiría el agobio en su chispa. Quería deshacerse de su abrigo, pero su intención era salir de allí con ella, de modo que lo necesitaría después. Antes de cruzar el umbral, se dio cuenta de que nada de allí le aterraba y de que una fuerza sobrehumana le ayudaba a seguir corriendo, con tal de ver a esa persona de nuevo sonreír. 

Llegó al final de la calle, dobló la esquina y allí estaba. Esa maldita figura que adoptaba una forma según quién la mirase. El mismo odio en persona, puro veneno para la mente. Todo engaño, para llevarle a su terreno. Y en su gigante mano, estaba ella... dormida. De su sentimiento surgieron de nuevo las alas de la libertad, junto con el poder del amor. Jurando muerte a la bestia, prometió liberarla y se lanzó al ataque."

Lo siento Marta, pero no puedo evitarlo, cuidaré de ti, hasta que una sonrisa vuelva a reinar en tu rostro. Sea cual sea el final. Jamás podría guardarte rencor. Te quiero.

Yo cometí el mayor error de todos, asesiné mi alma en vida.
Y de mi cuerpo muerto conseguiste avivar las cenizas
con las que me liberaste de un infierno en vida.

Gracias

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