domingo, 19 de diciembre de 2010

Un buen final

Llevo una temporada bastante desanimado con todo, eso sumado a mi pesimismo no ayuda la verdad. Intento animarme con cosas y parece que lo voy consiguiendo pero no hace que deje de ver todo negro. Evidentemente esto es temporal, dentro de una temporada volveré a estar como siempre. A pesar de todo, siempre hay cosas que te hacen sonreír o sentirte satisfecho.

“Era una tarde de invierno normal, como cualquier otra. Hacía un día perfecto, el sol brillaba con toda su fuerza, los pájaros cantaban y bailaban en el aire llenos de felicidad, los insectos trabajaban contentos y llenos de energía. Si existía un momento perfecto para salir a por el correo era ese. Dareku, el elfo que vivía en aquella casa del bosque, corrió fuera de su casa para recoger del buzón el correo del día.

Facturas, propaganda, varias felicitaciones de navidad y… un correo de ella. Hacía tiempo que no la veía, tampoco era tanto, haría apenas poco más de una semana. Antes se veían prácticamente cada día, fue muy bonito mientras duró. Como casi todo, tuvo un final y a pesar de lo fraudulento que ocurrió todo no terminó mal. Ahora eran muy buenos amigos pero le extrañó aquella carta suya.

Por lo que ponía no lo estaba pasando muy bien. La preocupación le llenó por dentro y no pudo evitar coger su mochila y partir hacia la casa de su querida amiga. Casi se olvida de coger su capa, hacía sol pero igualmente en esta época del año no puedes saber con qué te vendrá el temporal.

No vivía muy lejos. Apenas tardó en llegar, pero durante el camino no pudo evitar pararse a pensar y preocuparse por ella. A pesar de la situación le tenía mucho cariño y no quería que ella pudiera pasarlo mal. No sabe si fue por la preocupación, pero tardó menos que nunca en llegar.

Llamó a la puerta y gritó el nombre de su amiga. Esperó un poco hasta que ella abrió la puerta. En el rellano de la casa estaba ella, tenía los ojos llorosos y las mejillas húmedas. Cuando le vio se le dibujo una sonrisa, y él corrió a abrazarla.

Tras una tarde entera de charlas y consuelo, ella parecía bastante más animada. Llegó el momento de volver, y se despidió de ella haciéndole prometer que si volvía a estar mal le avisaría a todo correr.

-“Ya sabes que a pesar de todo siempre estaré cuando me necesites. Nunca te faltará apoyo y siempre intentaré que haya dibujada una sonrisa en tu rostro. Nunca lo olvides.”

Después de aquello, Dareku, regresó a su hogar. Pero a pesar de que estaban separados sus almas seguían unidas”

Bien está lo que bien acaba.

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